Belén María

En la imagen, la plaza de Belén María y el cartel que anuncia las Jornadas por el 30 aniversario de su muerte.

El Puerto de Las Palmas fue escenario, en 1980, de una protesta laboral sin precedentes que tuvo graves consecuencias: el fallecimiento de la hija de un estibador, la joven de 16 años Belén María. Aquel trágico acontecimiento marcó un antes y un después en la movilización de los trabajadores portuarios por la defensa de sus derechos, y tuvo una gran trascendencia social tanto en Canarias como en el resto de España.

 

Desde aquella fecha Belén María se convirtió en un símbolo de la lucha de los estibadores por mejorar sus condiciones de trabajo y de vida, así como en una referencia para la solidaridad y la unión entre los trabajadores.

 

Cuando en 2013 los estibadores de Las Palmas decidieron crear una fundación cuya misión fundamental era la mejora de las condiciones de vida de los propios trabajadores y de la sociedad en la que están inmersos, entendida en sentido amplio, Belén María fue el único nombre que les pareció posible. La Fundación, desde su nombre, rinde homenaje a la memoria de una joven que luchó por lograr un mundo mejor, más justo, solidario y comprometido.